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Antes de todo, solo quisiera decir que si no fuera por el apoyo de mi familia y personas que me quieren y me han apoyado a lo largo de mi vida, yo no tendrĂa la fortuna de poder decir "he hecho lo que he querido, dentro de mis posibilidades".
Siempre mis mĂĄs
grandes tesoros en esta vida, serĂĄn las personas que quiero y el arte. Ambas
son una constancia de mi existencia en este mundo, ustedes me hacen real.
Siempre, espero poder
regresar ese gran apoyo que me han brindado, y si acaso ya no estamos en
contacto, saber que me llevo lo bueno y malo que aprendĂ de cada uno. Porque
incluso, en los errores tambiĂ©n se aprende. Por ustedes es que aĂșn me mantengo
en pie en momentos difĂciles.
Son esos brazos que abrazan mi alma cuando se siente solitaria.
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Mis
estudios en el arte han sido pocos para mi consideraciĂłn, pero muy
sustanciosos. Después de graduarme de la preparatoria, no estaba muy segura de
estudiar la universidad en ese momento, y fue ahà cuando me encontré con las
orquestas de Esperanza Azteca, ahĂ dure cuatro años aproximadamente, fue ahĂ
donde aprendĂ a tocar la viola.
Mi experiencia en la
orquesta estuvo llena de tristeza y soledad, no porque no hubiera cierta
alegrĂa de tener la oportunidad de tocar un instrumento (cosa que no muchos en
MĂ©xico tienen) y por estar en contacto con la mĂșsica que tanto me apasiona, sino
mĂĄs bien porque fue cuando estuve en un periodo depresivo por muchas razones.
Una de esas razones era porque no me sentĂa yo misma, todo el tiempo
estaba reprimiendo mis deseos y anhelos porque veĂa lo complicado que es
cumplir tus sueños en esta vida y no me sentĂa capaz de resistirlo. Otra de las
razones fue tambiĂ©n la mala educaciĂłn, porque a pesar de haber grandes mĂșsicos
como mi maestra Nicte (a la cual agradezco mucho por todo, pero sobre todo
porque fue gracias a ella que pude tener una viola en casa), no habĂa una
correcta pedagogĂa y eso me genero ataques de pĂĄnico, el cual hacĂa que me
temblara la mano al tocar en pĂșblico, lo cual era una pena, porque en el fondo
me hubiera gustado tocar una pieza individualmente y es por ello que pensé que
nunca podrĂa dedicarme al arte como tal.
A pesar de todo, tengo
muy buenos recuerdos, sobre todo porque con la orquesta fui a tocar en varios
espacios importantes como el Centro Cultural Ollin Yoliztli, Centro Cultural
Roberto Cantoral, Teatro San Benito Abad, Centro Cultural Tlatelolco, La
LoterĂa Nacional, Estudios de TelevisiĂłn Azteca (de hecho salimos en los
promocionales de Navidad del año 2018) y la Cåmara de Diputados por mencionar
algunos.
Por Ășltimo, solo me
queda agradecer esta oportunidad y a las personas que fueron parte de esa etapa
que para bien o para mal me enseñaron cosas y compartà recuerdos que siempre
llevo en mi corazĂłn, mi corazĂłn en forma de viola đ».
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La Escuela de IniciaciĂłn ArtĂstica NĂșmero 4 me
enterĂ© de que existĂa gracias a una compañera de la Orquesta. La EIA podrĂa
decir, me cambio en varios sentidos.
En
primer lugar, me dio la confianza que necesitaba para cerrar con ciclos en mi
vida que me hacĂan daño y que hacĂan que hiciera daño, uno de ellos fue la
Orquesta; ya que la escuela me dio la confianza que necesitaba respecto a mis
aptitudes artĂsticas y ver que algo tenĂa que ofrecer, pero esta vez no en la
mĂșsica sino en el teatro.
En
esta Ă©poca, tambiĂ©n descubrir otras facetas en mĂ, como el gusto por la lectura
y explorar con mĂĄs asombro y amor las demĂĄs ĂĄreas artistas, ya que el teatro se
nutre de todas ellas. Y todo eso fue gracias a mis profesores que aunque no
todo fue perfecto, realmente aprendĂ mucho de ellos y espero se sientan
orgullosos de mĂ.
Mi
paso por la EIA iba muy bien hasta que hubo un cambio inesperado y fue la
pandemia de COVID, y entonces las clases fueron en lĂnea y duraron asĂ la
mayorĂa del ciclo que duraba la escuela, o sea los tres años. Al principio creo
que los avances no solo en la parte escénica, sino también en la parte
emocional fueron en retroceso. Pero ahora que lo reflexiono con la distancia
que te brinda el tiempo, creo que fue un reto para mĂ que me hizo crecer.
Realmente,
fue difĂcil volver a encerrarme en casa otra vez, ya que gran parte de mi vida
me la habĂa pasado en mi cueva oscura llamada "mi habitaciĂłn" que
algunas veces era una cueva mĂĄgica, pero otras veces se tornaba en una cueva macabra.
Eso sin mencionar que mis problemas de TOC se incrementaron por el tema de los
virus y todo eso. El vivir un encierro otra vez, me llevo al lĂmite y creo que
no solo a mĂ, sino tambiĂ©n a las personas que quiero. Al final, me di cuenta de
que fue una época muy dura para todos.
Ese
lĂmite, no quiero romantizarlo, pero ese aislamiento obligatorio no puedo negar
que fue, en gran parte, responsable de lo que ahora es mi proyecto artĂstico de
Millennium Actrees, al sentir tanto y no hallar forma de expresarlo, encontré
catarsis en mis personajes.
En
conclusiĂłn, la EIA 4 me dejo nuevos amigos, descubrimientos artĂsticos,
desarrollo de facetas mĂas, cierre de ciclos, pero sobre todo me ayudo a
encontrar mi lugar, el arte, sea bueno, mediocre o malo.
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PROCINE
es El
Fideicomiso para la PromociĂłn y Desarrollo del Cine Mexicano en la Ciudad de
México. Y yo llegué ahà por pura casualidad.
Cuando termine la EIA
4, al año siguiente, mĂĄs o menos, tuve uno de los años mĂĄs difĂciles en mi
vida, venĂa de una perdida amorosa muy dolorosa y si sumamos el encierro causado por la
pandemia, pues todo esto sumĂł a que otra vez estuviera mal mentalmente. A
pesar de eso ya habĂa tomado la decisiĂłn de entrar a la universidad pĂșblica,
pero aĂșn faltaba un tiempo para ello. Entonces, para no deprimirme mĂĄs en casa,
me vi ocasionalmente con mis compañeros de teatro que me apoyaron en ese
momento tan difĂcil. Retomar el contacto con ellos me hizo entrar de nuevo en
contacto con la EIA 4 y gracias a mis amigos, los profesores y
directivos es que pude entrar al diplomado de Cine Documental Comunitario de
PROCINE.
Desde un inicio estaba
dudosa, ya que el diplomado iba a durar aproximadamente cuatro meses y pues yo
siempre le tengo miedo a lo nuevo. Pero despuĂ©s recordĂ© que hace tiempo habĂa
buscado escuelas para estudiar cine, porque me gusta contar historias, pero, pues
en México es muy caro estudiar eso. Entonces, a pesar de ser cine documental,
el cual no me llamaba mucho la atenciĂłn, decidĂ darme una oportunidad para
probar cosas nuevas y sobre todo aprender.
Fue ahĂ en PROCINE
donde vivà cosas mågicas, pero también reconocà patrones de como me suelo
vincular con las personas. En el diplomado tuve la oportunidad de grabar
algunas cosas en equipo con un montĂłn de personas talentosas que me
inspiraron a seguir mis sueños.
Quisiera decir que, a
pesar de los desacuerdos y un poco, he de decir, injusticias; a pesar de todo
eso, para mĂ serĂĄ un momento muy mĂĄgico. Fueron como cuatro meses en donde
sentĂ que goce la vida como no la habĂa sabido disfrutar antes, era un espacio que
me daba la seguridad para permitirme ser yo misma. Y eso fue gracias a mis
compañeros, profesores y coordinadores, que a pesar de los desacuerdos, aprendĂ
muchĂsimo. Otra cosa que aprendĂ fue la importancia y trascendencia de lo que
es el arte comunitario y el apoyo entre colegas.
Para terminar, PROCINE
fue como una bocanada de aĂre que necesitaba porque me estaba ahogando en mis
lĂĄgrimas. ¡Gracias!
đđđđđ Ăđđđđ đž
¡Bueno!,
creo que a estas alturas, es evidente que el mensaje en mi historia es que lo
importante es tomar caminos, no importa cuĂĄl, a algĂșn lugar te llevaran y te
puede sorprender.
Cuando realice el
diplomado de PROCINE, este se realizĂł en un Faro Cultural, estos faros
realmente yo no sabĂa que existĂan. AsĂ como nunca supe que existĂan las Escuelas de IniciaciĂłn ArtĂstica del INBA o PROCINE. De hecho, tampoco sabĂa de la Orquesta que daba la casualidad de que estaba cerca de donde trabajaba en aquel entonces. Y me enterĂ© gracias a que un dĂa decidĂ ir a la fiesta de un amigo, y ahĂ conocĂ a su novia, quien tocaba en la orquesta. Con todo esto puedo ver como un camino me ha llevado a otro y fue asĂ como en el Faro Cultural vi que
daban clases de danza ĂĄrabe, un tipo de danza que desde que era muy chica habĂa
querido aprender, pero no habĂa tenido la oportunidad por problemas econĂłmicos
y mentales. Pero una vez que vi la oportunidad de poder experimentar aquello, no
la dejé pasar y justo comencé a ir a clases una semana después de concluir los
talleres del diplomado.
AĂșn me mantengo yendo
al taller de danza ĂĄrabe y he de decir que es un ambiente muy bonito, con una
gran maestra y grandes compañeras. Espero pronto compartir alguna presentación
que haga.
đđđđđđĂđ đđđđđđđđđ đ
Cuando
me decidĂ a entrar a la Universidad fue porque vi que no importa lo que pasara
me querĂa dedicar al arte, ya fuera ejecutarlo o enseñarlo. Y fue la UACM la
que me estaba dando una gran oportunidad. Como verĂĄn, a pesar de ser estudiosa
no soy tan lista, entonces entrar a otras universidades como la UNAM, por
ejemplo, se me complicaba, ya que en primer lugar me quedaba muy lejos, en
segundo el modo en lĂnea no era opciĂłn por mis problemas de salud mental y
tercero porque realmente no me ofrecĂan una carrera en literatura donde pudiera
crear.
Fue entonces que la
UACM era la Ășnica escuela pĂșblica que me ofrecĂa algo increĂble, la carrera de
Creación Literaria, algo que puedo enseñar, pero también ejecutar, entonces me
deje de pretextos y ahora me encuentro estudiando.
ElegĂ CreaciĂłn
Literaria porque es ahà donde todas mis ideas convergen. A través de las
historias puedo tocar el lenguaje de la mĂșsica, de las artes plĂĄsticas, artes
dramåticas, del cine, de la danza, etcétera. Es a través de ese gran cofre
llamado historias, donde quiero guardar mis mĂĄs grandes tesoros.



